A mi madre por ser las columnas de mi templo, por enseñarme con su amor y con su ejemplo. A mi hermana por ser calor y abrigo, aconsejarme cuando busco un buen amigo, por perdonarme cuando no sé lo que digo y por estar siempre conmigo como el sol está en el trigo. Por la suerte de tener a mi familia a mi lado, deshojando los segundos, con ellos ya no me da miedo el mundo. Especial dedicación para mis amigos, que me dan su corazón sin regateos, sólo con mirarme saben de qué pie cojeo.
Ya os lo dije, yo no valgo nada sin vosotros.
Gracias es algo que no puede expresar una milésima parte de todo lo que os agradezco estos días.
ARSC.

No hay comentarios:
Publicar un comentario