Todo comienza con el primer beso, el cual sientes su sabor hasta en la última papila gustativa de tu boca. Después la frecuencia de roce con sus labios aumenta, cada vez necesitas más de él. Finalmente te abandona, se marcha, todo lo bueno ocurre de esta manera. Lo único que te queda es ese dolor inaguantable, ese que no se marcha, que permanece dentro de ti durante toda la noche, incluso al día posterior sigue rondándote. La magia de una copa es como casi todo en esta, vida, efímera, se marcha cuando más la necesitas y es cuando te toca volver de nuevo al mundo real, bajar de tu nube inerte.
ARSC.

No hay comentarios:
Publicar un comentario