Porque efectivamente, la vida nos lleva por el sendero que
ella elija. Pero somos cada uno de nosotros quienes elegimos quien será nuestro
acompañante a lo largo de todo ese sendero. Yo te he elegido a ti. Precisamente
porque sin ti ni siquiera tendría luz para poder iluminar el camino, eres tú
quien le da sentido a mi día a día. Por eso mismo, necesito que me acompañes
toda una vida, una vida junto a ti.
Sólo darte las gracias, por aquel trece de diciembre de dos
mil diez. Pero sobretodo pedirte que días como aquel y como el de hoy los
podamos disfrutar tantos años como nos lo permita el reloj del tiempo. El mío
se puso en marcha con aquel beso, aquel trece de diciembre de dos mil diez. Y
espero que se pare también a tu lado.
Te amo con la vida, Sergio Trujillo Reyes.
13-Dic-2011.
ARSC.
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