Los fanáticos de la meditación dicen que es una fecha para renovarse. Otros hablan del fin del mundo. Habrá acciones conjuntas con celulares y casamientos. Para la ciencia, nada avala estas creencias. Once. Número maestro, el primero de los números iguales. El de la ofrenda: 1+1=2, lo que significa dar algo de uno para el otro. “El minero” en los sueños. Dos palitos repetidos tres veces. Su poder binario triplicado. La suerte del capicúa, energizado si las cifras se repiten. El 11 es la llave de un portal energético. La energía entra en movimiento, es una masa invisible que hace rotar al mundo. Hoy, mientras la fecha hace coincidir los números 11/11 /11 –, habrá que “conectarse”. Místicos y numerólogos, astrólogos, estudiosos de la tercera dimensión y tarotistas, anuncian que muchos de los que logren ligar con el plano espiritual podrán aventurarse a una vida mentalmente saludable y menos terrenal. La ciencia, claro, lo desmiente.
Por primera vez en un siglo, las cifras de la fecha están formadas por el mismo número, pero eso no quiere decir que el planeta que habitamos desaparezca. Aunque algunos sí lo creen y lo sufren. El cambio se notará, dicen los entendidos, en el estado de conciencia de las personas, en la expansión de la mente. Para la especialista en Diksha (una disciplina hindú de trasmisión de energía) Stella Maris Marandola, es una oportunidad para aprovechar. “A las 11 y a las 23, deberíamos detener la actividad, respirar profundo, entrar en un estado de calma, hacer una oración”, sugiere. “Este es un año de apertura mística, el ideal. A partir de hoy lo terrenal y lo espiritual empiezan a equilibrarse”, suma la numeróloga Ana María Cresta. Para ella, el 11 indica que hay que conectarse con el Universo.
Estas eran las palabras encontradas en un periódico del día once del once de dos mil once. Sin embargo, el número once abarca muchísimo más que todo esto para mí. Refleja 7536 horas, 452160 minutos y 27129600 segundos compartidos junto a esa persona. Esa persona que desde aquel momento se convirtió en una parte más de ti, en lo que puedes considerar tu alma gemela. Esa persona que únicamente con susurrarte al oído cualquier palabra sientes tal mezcla de sensaciones entre vértigo y desubicación. Esa persona con la que compartes absolutamente todo. Esa persona sin la cual no podrías seguir adelante tan siquiera ni un segundo, es más, hasta eres incapaz de imaginártelo. Esa persona con la que tienes clarísimo que quieres pasar el resto de tu vida. Esa persona que tiene tatuada en la piel junto a ti un siempre, pero no un simple siempre, sino un siempre sin fecha de caducidad. Esa persona a la cual ya no puedes demostrarle a través de palabras lo mucho que la amas. Esa persona, tú.
ARSC.
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